sábado, 6 de agosto de 2011

Sabado



Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas...
Jacinto Benavente

Me quedo sola y me descubro con la mirada perdida en el techo de mi habitación, sin ganas de salir y al mismo tiempo sin ganas de quedarme.
Mis momentos felices se esfuman tan rápido como el humo del cigarrillo que tengo prendido en este momento, solo son pequeños instantes en que sonrío, en que disfruto de alguien y sin embargo siempre tengo que despedirme y caminar sola hasta mi automovil pensando en lo que no sera, en que soy compañía de un rato.
Juego con mi edad justificando mi falta de tantas cosas,  no soy aquella joven que vivía sin remordimientos ni pasado, ahora me atormentan mis decisiones, sigo perdida, sin encontrarme y evitando ser encontrada.
Cumplí lo que escribí hace algunas entradas, nuevamente toda mi energía y mis pensamientos lo ocupa mi trabajo, actitud que muchas veces me han reprochado y me ha alejado de la gente que quiero, pero es tan simple culpar a tu trabajo de no tener tiempo para otras cosas, es tan fácil ponerlo de barrera para no resultar herida. El hacer del trabajo mi vida, me evita enfrentar esa realidad de soledad y aislamiento donde decidí perderme.
Ese muro que construí alrededor de mis sentimientos, sigue sin ceder ni un solo ladrillo, creo que no importa los años que alguien pueda estar a mi lado, no llegaran a conocerme, y eso solo se convertirá en un cumulo de reproches por no ser la que esperan que sea.
Quisiera que alguien lograra quitar esa muralla, y en ocasiones presto las herramientas para tumbar los ladrillos, me doy vuelta y es solo para observar que no fui lo suficiente para que valiera la pena un poco mas de esfuerzo.
No me muestro vulnerable, no sabrás quien soy, no confieso mis temores ni mis anhelos, se decir un te quiero y también un te extraño, se escuchar y apoyar, pero no se hablar de mi.
Mis ladrillos son tan cambiantes, que paso de ser la mujer pasional a la mas fría, la que sabe sostener una platica inteligente a la que va a pedir apoyo para definir alguna palabra; la amorosa, la uraña, la simpática, la amargada...
Y quisiera manejar sin rumbo y quizá coincida con alguien que al escucharme se de cuenta de lo que me atormenta, que me mire a los ojos y me conozca sin tener que decirle quien soy, alguien que no pida explicaciones de mi pasado.


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